9 de marzo de 2015

Los Orígenes del cine (VI): El gusto por la ficción




París en la Exposición Universal de 1900
En el anterior capítulo nos quedamos con dos frentes abiertos para desarrollar. Por un lado, habíamos Gabriel Veyre de vuelta a Francia y por otro comenzábamos a conocer la obra de Méliès. Comencemos:

Habíamos dejado a un enfermo y arruinado Gabriel Veyre regresando a su Francia natal tras su periplo de casi dos años difundiendo el cinematógrafo de los Lumière. Veyre, con un gran espíritu de aventura, volvería a emprender un gran viaje, esta vez hacia Asia, durante el Verano del año siguiente (1898), aunque por esas fechas, el cinematógrafo ya habría llegado a esos países.


En la todopoderosa Rusia, por ejemplo, el cinematógrafo estaría presente para recoger las imágenes de la coronación del zar Nicolas II, descubriéndose como un potencial y poderoso testigo de la historia a partir de entonces. Aunque no volvería a estar con frecuencia en tierras rusas hasta un tiempo después, ya que la presencia de esos inventos generaba cierta desconfianza a las autoridades. Aquí os dejo la filmación de la coronación del Zar Nicolas II que agrupa varias tomas que se recogieron aquel día con el cinematógrafo. Data del 26 de Mayo de 1896:

Coronación del Zar Nicolas II


A China, por ejemplo, llegaría el 11 de Agosto de 1896 como parte de un espectáculo de variedades y así, uno a uno, todos los países iban recibiendo, más tarde o más temprano, la llegada de este nuevo invento. Con mayor o menor calado, el cinematógrafo se iba abriendo hueco allá donde iba. Podéis consultar muchos minutos de exquisitos vídeos de cada cinematografía por youtube buscando un poco. Yo continuaré con el segundo viaje de Gabriel Veyre que si no me eternizo.

En agosto de 1898, Veyre parte hacia Canadá, país donde permanecerá dos meses planificando su nueva ruta que le llevará al lejano Oriente. Así que, en Otoño, Veyre pone rumbo a Japón. Allí permanecerá un tiempo recogiendo con el cinematógrafo exóticas filmaciones con intención de asombrar a la civilización occidental, desconocedora de esta ancestral cultura. Veyre, ya por aquel entonces un experimentado operador, recoge filmaciones con intención de que se muestren lo más realistas posibles. Una de las muestras más interesantes es esta pelea de kendo que filmó para los Lumière:

 Primera película sobre kendo


En marzo de 1899, Veyre abandona Japón rumbo al continente asiático. Una vez allí, recogió filmaciones al mismo tiempo que mostraba las bondades del cinematógrafo por China y toda la zona del Sudoeste Asiático, donde captó imágenes del rio Mekong o del majestuoso templo de Angkor Wat. De la región de Indochina es esta filmación que resulta hoy en día ciertamente grotesca y que muestra a unas señoras lanzando grano a un nutrido grupo de hambrientos niños.

Filmación de Gabriel Veyre en Indochina


Veyre recogió quinientas vistas en su viaje por el lejano Oriente, preparadas para ser exhibidas ante el público Europeo en la famosa Exposición Universal de París de 1900. Pero el éxito no fue el esperado, y el respeto y el realismo que Veyre procuró extraer de cada una de sus filmaciones fue uno de los factores determinantes de ese fracaso en un público que ya conocía muy bien el medio cinematográfico y buscaban una narrativa y una cierta espectacularidad. Más aún, cuando los hermanos Lumière habían instalado una espectacular pantalla gigante para deleite del público.

Un año después, un Gabriel Veyre decepcionado abandonará el cine y su Francia natal para irse a vivir a Marruecos donde permanecerá el resto de su vida. Aunque poco antes de morir en 1936, realizará su última obra, un documental donde recogerá la vida en las calles de Marruecos. Toda esta vida de aventurero hicieron de Gabriel Veyre, posiblemente, el más valioso operador de los hermanos Lumière, quien supo retratar las más diversas culturas alrededor de todo el mundo.
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Mientras tanto...
En algún lugar de la vieja Europa...

Volviendo a Europa (tras el merecido reconocimiento a este genial operador), nos encontramos con un continente que ha realizado muchos avances en el desarrollo de un lenguaje cinematográfico. Como muestra, un botón. Podéis disfrutar de esta divertida filmación de enredo de nacionalidad Sueca que, parece ser, que fue la primera película de ese país. Su difícil título, "Komische Begegnungen im Tiergarten zu Stockholm" que quiere decir algo así como "Cómicos enredos en Tiergarten de Estocolmo".

 "Komische Begegnungen im Tiergarten zu Stockholm"


Como podéis comprobar la búsqueda de imágenes exóticas ha pasado de moda y ha dado paso al nacimiento y el desarrollo de la ficción, tanto en Europa, como en Estados Unidos (que veremos más en detalle en próximas entregas). En Francia, sobre todo, es donde está la mejor producción cinematográfica, en gran parte gracias al genial Georges Méliès, quien allá por el año 1896 era capaz de realizar virguerías como ésta:

"Escamotage d'une Dame"


Más pensando en encandilar a la audiencia con un truco de magia que en algún tipo de narrativa, aún vemos a un Méliès alejado de lo que serán sus obras más espectaculares (y que espero poder llegar algún día a compartirlas). "Escamoteo de una dama" muestra al "mago" Méliès haciendo desaparecer a una dama en el teatro de su propiedad Robert Houdini. En la película podemos apreciar ciertos guiños cómicos al espectador que muestran el potencial de este modo de mostrar sus espectáculos, al tiempo que podemos seguir disfrutando de estos "protomontajes" donde se aprecia que Méliès era ya consciente de que mediante el corte y edición de dos filmaciones diferentes, podía dar un sentido a la película. Seguiré compartiendo películas del genial Méliès en próximas entregas.

Pero no será de Méliès, aunque sí de Francia, el film que tenga el honor de considerarse como la primera película narrativa de la historia del cine. "El hada de las coles", que también tiene el título de ser la primera película conocida dirigida por una mujer (Alice Guy-Blaché) nos cuenta la supuesta historia de donde vienen los niños.


"La Fee aux Choux"


Este exponente que podríamos englobar dentro del género del cine fantástico, nos muestra a una simpática hada que mira hacia la cámara sin ningún pudor, es decir, nos cuenta una ficción pero siguen teniendo presente eso que algunos llaman "la cuarta pared". Este hada va sacando niños de las coles con naturalidad para intentar transmitir (supongo que a los infantes de la época) que 'los niños vienen de las coles' (ya sabíamos que venían de París, pero lo de las coles no). Supongo que iría dirigido a un público infantil.

Y voy a dar fin en este punto a "Los Orígenes del Cine" para cambiar el nombre (que no el contenido) de las próximas entregas, ya que creo que para lo que voy a contar le será más adecuado el título "El Nacimiento del Lenguaje Cinematográfico". En la siguiente entrega viajaré a los Estados Unidos para ver la producción norteamericana de la época, donde me detendré en la célebre "Guerra de las Patentes", compartiré alguna filmación española (no me olvido de España) y alguna más de las múltiples que creó Méliès. Pero todo esto en un próximo capítulo...


Continúa en El Nacimiento del Lenguaje Cinematográfico (I)



Fuente(s): http://www.banrepcultural.org/blaavirtual/revistas/credencial/abril1997/abr973.htm